Próximo Retiro: 2 – 4 de Marzo

La MEDITACIÓN VIPASSANA fue descubierta por Buda, pero no es necesario ser budista para practicarla y obtener sus beneficios. El propósito de este tipo de meditación es servir de herramienta para traer claridad a la mente y poder ver así cómo son realmente las cosas. Para ello, un gramo de práctica vale más que toneladas de teoría.

Se puede practicar en las cuatro posturas básicas (sentado, tumbado, de pie y caminando) y luego podrá aplicarse gradualmente en la vida diaria mediante la atención plena. Es una vía directa para la erradicación del sufrimiento y para traer calma, paz, armonía y felicidad a nuestras existencias. Se puede dividir en dos modalidades:

Samatha: se trata de llevar la atención de la mente a un punto (abdomen, fosas nasales, respiración…) con exclusión de todo lo demás. Esta práctica aporta mucha calma a la persona practicante.

Vipássana: es la meditación vipássana propiamente dicha, en la que se nos permitirá contemplar de manera directa las tres características de todos los fenómenos de la realidad: Dukka, o insatisfacción. Anicca, o impermanencia. Anatta, o ausencia de una entidad separada o sólida.

Mediante el cultivo de la atención plena, podemos ir erradicando las tres raíces fundamentales que originan sufrimiento en nuestras existencias: la aversión, el apego y la ignorancia. Se trata de un proceso gradual, y lo recomendable es practicar a solas en el hogar y también, al menos de vez en cuando, en grupo.