Introducción Meditación Vipassana

El Propósito de la Meditación

Me gustaría explicarte por qué necesitamos meditar, qué es la meditación y cómo empezar a practicarla. Para mantenerte físicamente sano, vas al gimnasio a hacer ejercicio, lo que te proporciona estabilidad y fortaleza. De la misma forma, para tener una mente estable y fuerte, hacemos meditación, que es un ejercicio mental. La meditación  es, en general, entrenar la mente. Pensar en la mente metafóricamente como una escena de la naturaleza puede ayudarnos a entender mejor la meditación. Antes de que lo hagamos ten en cuenta que la mente no puede compararse con nada que podamos ver con nuestros ojos. La mente es rápida, maravillosa, complicada y misteriosa.

La Mente es Como el Agua en un Lago

Para facilitar nuestra comprensión, podemos comparar la mente con un lago lleno de flores de loto y criaturas acuáticas. Si tienes un gran lago lleno de agua impoluta, tendrás un medio ambiente verde, del cual puede depender la gente de los alrededores. La mente sería como el agua pura y el lago, como nuestro cuerpo físico. Imagina qué pasaría si hubiera una fuga de agua. Al final, el lago se secaría. Las criaturas acuáticas y las flores de loto morirían. El medio ambiente verde ya no existiría. La gente ya no podría depender más de él. Fíjate aquí en la palabra fuga. Sugiere que el lago se está desaguando sin tu conocimiento. No te das cuenta de lo que ocurre o de la necesidad de evitar la fuga.

La Preocupación es una Fuga

Exactamente igual, durante el día, aunque no sea esta nuestra intención, los pensamientos vienen a nuestra mente y hacen que nuestra energía mental se desperdicie. Nos quedamos exhaustos tras 20 o 30 minutos de estar inmersos en pensamientos dispersos. Entonces, ¿qué haces? Los dejas de lado y suspiras, que es un signo de agotamiento. A veces, ni siquiera puedes dormir porque la energía mental se te está escapando. La frustración es una fuga de agua. La ansiedad es otra fuga. La energía mental se desperdicia. No te das cuenta porque se trata, precisamente, de una fuga. Si la preocupación o el temor están presentes en una persona, esa preocupación es como una fuga que drena toda su energía. Esa persona se quedará exhausta. Eso también afectará a su salud física. Es importante impedir esa pérdida de energía mental de la misma forma que es crucial proteger las criaturas acuáticas y las flores de loto para preservar el entorno limpio y agradable. Supón que, en el trabajo, te encuentras con alguien que no te cae bien. Puede ser un compañero o un cliente. Supongamos que eso te pone nervioso. La perturbación resta energía mental. El día que estás nervioso te sientes más cansado que otros días. Y no es necesariamente por lo mucho que hayas trabajado, sino por la tensión que se apodera de ti en el trabajo. Supón que eso ocurre a diario. Al cabo de una semana, llegas a casa y enseguida te encuentras de mal humor. Entonces, podrías empezar a echarle la culpa a los demás, a veces a tu familia, quizás por un problema sin importancia. Empiezas a discutir, empiezas a perder la capacidad de apreciar lo que tu familia está haciendo por ti. Así que, ahora, las criaturas acuáticas del lago empiezan a sufrir. Las flores de loto son los miembros de tu familia. No pueden estar felices alrededor de una persona nerviosa. Si hay alguien nervioso en esta habitación, y no digo deprimido, digo simplemente nervioso, entonces nadie será capaz de sonreír. La pérdida de energía mental produce este tipo de efecto en la sociedad, empezando por tu propia familia y amigos. Es por esto por lo que es importante saber cómo funciona la mente, por qué estamos nerviosos, por qué nos sentimos frustrados, por qué infelices y, por supuesto, también por qué nos sentimos felices. Y para saberlo, meditamos. Cuando descubrimos nuestra propia negatividad, frustración, decepción, resistencia, resentimiento, deberíamos intentar aceptarlo, verlo más claramente. Seguramente, esto nos llevará a entenderlo.

Aceptar la Primera Noble Verdad

Hay cuatro nobles verdades: el sufrimiento, la causa del sufrimiento, el fin del sufrimiento  y el camino que nos lleva al fin del sufrimiento. La primera, la noble verdad del sufrimiento, significa que el sufrimiento existe en la realidad. La preocupación es sufrimiento. El nerviosismo, la aversión, la frustración y la decepción son sufrimiento. Normalmente, no los consideramos formas de sufrimiento. Por el contrario, intentamos justificar nuestras propias reacciones emocionales tales como el nerviosismo. Culpamos a los demás de nuestro malestar en lugar de intentar entenderlo y aceptarlo. El sufrimiento y la insatisfacción son elementos inseparables de la vida. Por lo tanto, cuando meditemos, vamos a ver estas cosas. Vamos a aceptar el sufrimiento y a intentar entenderlo. La meditación Vipassana trata de ayudarnos a intentar entender la Primera Noble Verdad, que es una experiencia universal. No podemos compartir nuestros logros en meditación, pero la falta de meditación es bastante obvia: los estados de nuestra mente en relación a nuestro entorno se verán reflejados o, de hecho, estarán determinados por si meditamos o no. Por ello, es importante meditar.

Meditación 

La palabra meditación no contiene ninguna idea budista en especial. Algunas personas creen que la meditación es sentarse silenciosamente, cerrar los ojos, pensar sólo en lo que es bueno en tu vida, ignorar todo lo que es malo, cultivar una visión optimista. Algunas personas piensan que la meditación es un trabajo adicional, que tiene poco que ver con la mayoría de la gente en su vida diaria, y que es sólo para monjes, monjas y viejos jubilados que tienen tiempo para ello. Desgraciadamente, incluso para muchos budistas de nacimiento, la meditación es vista sólo como una práctica para aquellos que desean alcanzar el nibbana, aquí y ahora, quizás como un atajo. Si no estás preocupado por el nibbanao por llegar a ser un arahant, en su opinión, no necesitas hacer meditación. En algunas religiones, la meditación significa reflexión sobre algo del pasado, lo que has hecho, tanto bueno como malo. En nuestro caso, para entender la meditación, tenemos que volver a la palabra original en pali, que es bhavana, que significa desarrollar capacidad mental. Creemos que, como seres humanos, tenemos la capacidad de hacer que nuestra mente sea estable y concentrada; y hacer un uso completo de la misma para entender, para pensar y para crear algo maravilloso. Sin embargo, esa capacidad que tenemos dentro de nosotros es sólo una semilla. Tenemos que nutrirla para permitirle crecer. Aunque tenemos la capacidad de ser conscientes, de concentrarnos y de comprender, -como semilla que sigue siendo una semilla y no se convertirá en planta hasta ser cultivada y alimentada-, la mente se desarrolla con el ejercicio mental apropiado. La técnica para conseguirlo se llama meditación. Cuando meditamos, exploramos e intentamos descubrir cómo funciona la mente. La técnica fue descubierta y enseñada por Buda, pero tenemos que verla por nosotros mismos. Necesitamos de una técnica para desarrollar nuestras mentes, nuestra energía mental, de la misma manera que desarrollamos nuestros músculos en nuestro cuerpo.

El Objeto de Meditación

Nosotros vamos a practicar  Meditación Mindfulness o de Atención Plena. El objeto de meditación es muy importante. En 1995, cuando fui a Birmania, me encontré con uno de mis discípulos que había estado meditando durante bastante tiempo. Él no entendía el concepto de “objeto de meditación”. Esperaba que yo le dijera cual era el mejor objeto de meditación. Le dije que el objeto que surge en el momento presente es un buen objeto de meditación. La ira es un objeto de meditación si eres consciente de la misma. La envidia es un objeto de meditación. El estrés es un objeto de meditación. La respiración es un objeto de meditación. Me dio la impresión de que mi respuesta no le sirvió de nada. Yo estaba diciendo, grosso modo, que el mundo entero es objeto de meditación. Cuando trabajas, todo lo que ves y experimentas, tus colegas, tu trabajo, todo es objeto de meditación.

Los Seis Mundos Sensoriales

¿Cómo percibimos los objetos? Los percibimos a través de nuestros ojos, orejas, nariz, lengua, cuerpo y mente. Desde el punto de vista de la meditación, hay seis mundos: el mundo de la vista, el mundo del oído, el mundo del olfato, el mundo del gusto, el mundo del tacto y el mundo de la mente. Los primeros cinco son físicos y el último es mental. Todo lo que percibes mediante estos seis sentidos es objeto de meditación. Lo que te venga a la mente es objeto de meditación; cualquier cosa que veas es objeto de meditación. Ahora estás sentado y tu cuerpo está tocando el suelo. Ese contacto es objeto de meditación. Estás oyendo mi voz, que es otro objeto de meditación. No hay nada que no pueda convertirse en objeto de meditación. Experimentamos el mundo sólo a través de estas seis formas.

Concentración

¿En qué nos vamos a concentrar? Tenemos sólo una mente, pero tenemos que manejar seis objetos. Ahora me ves. Eso es un objeto visual. Oyes mi voz –un objeto acústico-. También estás pensando en lo que estoy diciendo –esto es un objeto mental-. Tu cuerpo está tocando el suelo, lo que también es un objeto –cuatro objetos en total-. Ahora bien, ¿en cual de ellos te vas a concentrar? Aquí es donde viene la técnica. Imagina que la mente es un vigilante que tiene que cuidar de un objeto, por ejemplo, una casa que tiene seis puertas –la puerta de la vista, la puerta del oído, la puerta del olfato, la puerta del paladar, la puerta del tacto y la puerta de la mente-. Tú estás solo dentro y no te consideras a salvo. Alguien puede entrar por la puerta de delante, otro puede hacerlo por la puerta de atrás. Están allí y tú tienes que cazarlos. La forma de hacerlo es cerrar las otras cinco puertas, vigilar la que queda y atrapar a la persona que entre por la puerta. Eso es lo que llamamos concentración. Te centras en un punto. La capacidad de mantener tu mente fija en una puerta y no en el resto se llama concentración. En su sentido más preciso, esta palabra a veces se explica como la facultad de centrarse “en un solo punto”. Mantienes tu mente en un punto. Quieres ir al supermercado, quieres ir a la biblioteca, quieres ir a visitar a un amigo, también quieres ver un video en casa –cuatro cosas-. ¿Cuál de ellas vas a hacer? A menos que tengas una mente poderosa, no podrás disfrutar de nada. Tu mente irá al supermercado mientras hablas con el amigo. No disfrutas totalmente de ninguna de las dos cosas. Cuando tengas una mente poderosa y decidas “Voy a ver un video”, entonces podrás sentarte y verlo. Mientras lo estás haciendo, tu mente no va al supermercado, ni se pregunta por tu amigo o por la biblioteca. Eso es concentración.

Objetos Primario y Secundario

Entre estos objetos, vamos a seleccionar uno como Objeto PrimarioObjeto Base y vamos a ceñirnos a él. A medida que vayan viniendo, veremos los otros objetos también. Los tendremos en cuenta, pero son Objetos Secundarios. Si ya has hecho meditación antes y ya tienes un objeto base, puedes mantenerlo. Si no es así, vamos a elegir la respiración, inspirar y espirar, como objeto inicial. Cuando inspires sientes mentalmente “inspirar” y cuando espires, “espirar”; inspirar, espirar, inspirar, espirar. Éste es tu objeto primario. Sin embargo, este no es el único objeto de meditación. No te cierras por completo a otros objetos. No es posible hacerlo. A medida que vienen, sea el objeto que sea, vas a anotarlos, lo que significa percibirlos en tu mente.

Instrucciones Sobre la Postura Sentada

Por favor, siéntate cómodamente. Cuando te sientes, no te debes mover frecuentemente, aunque puedas hacerlo en algún momento. El objetivo es cultivar la atención y la determinación. Mantén tu espalda erguida pero no rígida. Respecto a tus manos, puedes situarlas como te resulte más cómodo. Si mantienes la espalda recta, tu postura será más estable. Si sientes que tu cuerpo se va cayendo hacia adelante trata de enderezarte, pero hazlo despacio y poniendo atención. Ahora vas a mantener tus ojos cerrados suavemente.

La Respiración

Centra tu mente en las fosas nasales. Empieza inspirando y espirando de forma natural. Al inspirar, percibe mentalmente “inspirar”. Esto significa que estás observando al objeto. Al espirar, siente mentalmente “espirar” – inspirar, espirar, inspirar, espirar -. En el transcurso de la inspiración y de la inspiración, si tu mente divaga, por ejemplo hasta el trabajo y ves la oficina o la escuela, deja de centrarte en a respiración y préstale atención al trabajo. Cuando veas la oficina en tu mente, percibe “ver, ver”  y después vuelve a la respiración. Empieza inspirar, espirar otra vez. Si oyes a alguien hablándote en tu mente, deberías percibir con interés “oír, oír, y después volver a tu objeto primario, que es inspirar y espirar. Si oyes el tic tac del reloj, dirige tu mente en esa dirección y fíjate en él sin reservas oír, oír y vuelve a la respiración. Si lo oyes otra vez, puedes volver otra vez y fijarte oír, oír.